Killari

En mi recorrido por el ámbito educativo, he descubierto la belleza de acompañar a las niñas y a los niños desde el respeto y el amor, la sorpresa y la aceptación, la espontaneidad y la seguridad, el descubrimiento y la confianza, la risa y el llanto, la confusión y la sinceridad. He descubierto que, como acompañante, tengo que mirar hacia mi interior para ofrecerme transparente y trabajar en mí para dar coherencia.

En mi escuelita, La Casa del Mar (Tarifa), aprendemos todas juntas en un proceso de continuo cambio y profundo enraizamiento hacia el descubrimiento de la verdadera esencia de las personas. Para mí, es experimentar en un entorno natural lo que nos va a proporcionar el camino a seguir.

Estudié Pedagogía para entender un modelo educativo con el que no estaba de acuerdo. La sorpresa no fue tanto que esta formación no me diera una respuesta a mis inquietudes sino los caminos que me abrió para mi crecimiento tanto personal como profesional. En mi incansable búsqueda por sentirme a gusto en mi papel de acompañante de la infancia trabajé en des-formarme de lo que había adquirido y no me encajaba, y en encontrar otras miradas respetuosas en las que me sentía cómoda, sabiendo la responsabilidad tan grande de mi papel. Comencé a indagar, participar y estudiar diferentes corrientes de pedagogía alternativa y ahí… volé….

Aquí es donde me encuentro, de momento, ofreciendo espacios respetuosos para las niñas y los niños, haciendo de la naturaleza nuestra maestra, disfrutando y aprendiendo. Mi papel en el Aprisco de Las Corchuelas es compartir mi perspectiva y ayudar a que este proyecto ofrezca grandes posibilidades a la infancia y desarrolle el gran potencial que tiene.