Elisa

He disfrutado de Corchuelas durante toda mi vida. Posiblemente fue aquí donde se sembró en mí el interés por la Ecología, que creció y se convirtión en pasión durante mis estudios de Biología y los que le siguieron. Entendiendo la compleja red de interacciones que vibra a nuestro alrededor, además, desde una perspectiva evolutiva podemos llegar a entender un poco de qué está pasando, cómo hemos llegado hasta aquí, y cómo podemos encaminarnos hacia donde queremos ir. Porque si algo tengo claro, es que el ser humano es solo una parte más de todo esto.

La idea del proyecto del Aprisco de Las Corchuelas comenzó a tomar forma cuando me mudé a la finca. No entendía por qué este ecosistema era tan poco productivo. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta del importante papel del suelo en esta historia. Las raíces del problema no son sólo ecológicas, sino también históricas y socioeconómicas… hay muchas cosas que cambiar, y creo que desde aq podemos ayudar a mejorar nuestro alrededor en muchos y variados aspectos. Por eso, uno de los pilares del Aprisco es la educación, además, claro de la investigación y divulgación.

Mis primeros pasos fueron encaminados a cambiar el manejo de la finca para transformarla en una fuente de alimento, bienestar y felicidad para toda la gente que la rodea….tal como yo entiendo que debe ser. Sin embargo, después de estudiar biología y enamorarme (un poco) de la ciencia, quise hacer este cambio de una manera que me permitiera demostrar que funciona tanto desde el punto de vista socioeconómico como medioambiental. También me encanta difundir la ciencia y en Corchuelas tenemos muchas oportunidades para hacerlo, también con demostraciones in situ.

Tenemos el enorme privilegio de poder participar activamente en la conservación de este tesoro, porque a día de hoy es nuestro, y porque este trocito es único. Para conservarlo hay que conocerlo, entenderlo y disfrutarlo. Eso es lo que queremos hacer en el Aprisco de Las Corhcuelas con cuanta más gente mejor. Lo que empezó como un mosaico desconexo de actividades posibles en la finca, se ha convertido en una estructura coherente en la que las diferentes partes del proyecto (investigación, producción y educación) se soportan las unas a las otras y dotan de gran sentido al conjunto.